En la escuela se aprende mucho más que lectura y matemáticas. Todos los días, los estudiantes aprenden a manejar sus emociones, resolver conflictos, trabajar con otras personas y tomar decisiones.
Crecer puede ser complicado. Los estudiantes están formando constantemente ideas sobre quiénes son, cómo deben tratar a los demás y qué quieren hacer con su vida. La escuela ofrece oportunidades para aprender todos los días. Maestros, directores, consejeros y otros miembros del personal escolar ayudan a los estudiantes a aprender de ellas.
Esta lección explica qué es el aprendizaje socioemocional (SEL, por sus siglas en inglés), por qué las escuelas lo enseñan y qué sabemos acerca de su eficacia. También explora la relación entre el aprendizaje socioemocional y la salud mental, las llamadas "habilidades blandas", el grit y los desafíos de crecer en un mundo digital.
Las escuelas están diseñadas para enseñar contenidos académicos. Lectura. Matemáticas. Tareas. Exámenes. Calificaciones. Pero la escuela también es el escenario donde los estudiantes crecen, en un proceso complejo lleno de emociones y relaciones. Los estudiantes desarrollan estas habilidades, ya sea que la escuela las enseñe de manera intencional o no. La pregunta es si las escuelas deben ayudarles a desarrollarlas deliberadamente o simplemente dejarlo al azar. Los educadores suelen usar el término aprendizaje socioemocional para referirse al desarrollo intencional de habilidades para la vida como el autoconocimiento, la autorregulación y la capacidad de establecer relaciones saludables.
El éxito académico tiene mucho que ver con la salud mental.
La salud mental y el aprendizaje están estrechamente relacionados. Los estudiantes que se sienten seguros, apoyados y emocionalmente sanos suelen aprender mejor. El aprendizaje socioemocional (SEL, pronunciado ess-ee-ell) es una forma en que las escuelas ayudan a desarrollar habilidades cotidianas como el autoconocimiento, la autorregulación, la comunicación y la toma responsable de decisiones.
No existe una única definición universalmente aceptada del aprendizaje socioemocional, pero la mayoría son muy parecidas. CASEL, la principal organización dedicada a este tema en Estados Unidos, lo define como el proceso mediante el cual los jóvenes desarrollan los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias para construir una identidad sana, manejar sus emociones, establecer relaciones positivas y tomar decisiones responsables. Más que centrarse en una definición formal, CASEL propone pensar en un niño o joven que conozcamos y hacernos una pregunta sencilla: ¿Qué conocimientos, habilidades y actitudes necesitará para alcanzar sus metas y sus sueños? El Committee for Children explica estas ideas en este breve video:
Las ideas que sustentan el aprendizaje socioemocional gozan de una amplia aceptación, aunque el término en sí se ha vuelto políticamente controvertido. En una encuesta nacional representativa entre padres de familia, el Thomas B. Fordham Institute, un centro de estudios de centro-derecha, encontró un fuerte apoyo a que las escuelas ayuden a los estudiantes a desarrollar habilidades como el autocontrol, la empatía, la perseverancia y la toma responsable de decisiones. Las opiniones fueron más divididas cuando se preguntó específicamente por el término aprendizaje socioemocional o cuando se presentó como una alternativa a la enseñanza académica. Las respuestas también variaron según la afiliación política.
Algunos críticos temen que los programas de aprendizaje socioemocional resten tiempo a las materias académicas, promuevan valores distintos a los que se enseñan en casa o pidan a los maestros asumir responsabilidades que corresponderían a las familias o a profesionales de la salud mental. Quienes apoyan estos programas suelen describirlos de manera más específica: ayudar a los estudiantes a manejar sus emociones, trabajar con otras personas, resolver conflictos y tomar decisiones responsables. Como ocurre con cualquier enfoque educativo, la forma en que se implementa marca una gran diferencia.
Cuando se aplica bien, el aprendizaje socioemocional no consiste únicamente en un programa o una clase independiente. También influye en la manera en que adultos y estudiantes se comunican, responden a los conflictos, establecen expectativas y construyen la cultura de la escuela.
La mayoría de las descripciones del aprendizaje socioemocional incluyen cinco grupos de competencias estrechamente relacionados:
Vale la pena enseñar estas competencias. En conjunto, ayudan a los estudiantes a tener éxito no solo en la escuela, sino también en sus amistades, su vida familiar, su participación cívica y sus futuras carreras.
La adolescencia es una etapa especialmente importante tanto para el aprendizaje como para el desarrollo socioemocional. Un informe de 2026 asociado con Getting Down to Facts III concluye que las relaciones sólidas y las oportunidades significativas para reflexionar profundamente y contribuir fortalecen el aprendizaje, la resiliencia y el bienestar de los adolescentes.
Desde hace mucho tiempo, los empleadores valoran cualidades como la comunicación, el trabajo en equipo, la resolución de problemas, la capacidad de adaptarse y la autorregulación. A estas capacidades se les ha llamado con frecuencia habilidades blandas, aunque muchas organizaciones hoy prefieren términos como habilidades duraderas, habilidades esenciales o habilidades profesionales.
El aprendizaje socioemocional ayuda a los estudiantes a comprender y manejar sus emociones, construir relaciones saludables y tomar decisiones responsables. Estas competencias también fortalecen muchas de las habilidades de comunicación y colaboración que necesitarán en la universidad, el trabajo y la vida cívica.
Sin importar cómo las llamemos, la idea central es la misma: estas habilidades pueden aprenderse. No son rasgos fijos de la personalidad. Igual que las habilidades académicas o deportivas, se fortalecen con la práctica, la retroalimentación y la experiencia. Requieren esfuerzo.
La psicóloga Angela Duckworth popularizó el concepto de grit: la combinación de pasión y perseverancia que ayuda a las personas a perseguir metas de largo plazo a pesar de los contratiempos. Su trabajo despertó un gran interés por el papel que desempeñan la perseverancia y la resiliencia en el éxito escolar.
Otra palabra de moda: agencia
El trabajo de Duckworth dio lugar a un importante debate. Algunos educadores expresaron su preocupación de que poner demasiado énfasis en la perseverancia individual pudiera transmitir, sin querer, la idea de que los estudiantes simplemente necesitan "esforzarse más", incluso cuando enfrentan obstáculos importantes fuera de su control.
El investigador en educación Pedro Noguera sostiene que las escuelas también deben fomentar la agencia: la convicción de que los estudiantes pueden tomar decisiones, resolver problemas e influir en el rumbo de sus propias vidas. Desarrollar la agencia significa ayudar a los estudiantes a verse no solo como personas perseverantes, sino también como personas capaces de tomar decisiones y colaborar con otros para superar los desafíos.
La lectura y las matemáticas se evalúan porque se consideran importantes. Si la comunicación, la autorregulación y la toma responsable de decisiones también lo son, ¿deberían las escuelas intentar medir esas habilidades?
Duckworth y muchos otros investigadores han pedido cautela respecto al uso de medidas del aprendizaje socioemocional para tomar decisiones de alto impacto. Evaluar estas habilidades es mucho más difícil que aplicar un examen de matemáticas. Por ejemplo, las encuestas de autoevaluación pueden verse afectadas por la forma en que los estudiantes interpretan las preguntas o por lo que creen que se espera que respondan.
Muchos educadores y padres de familia están preocupados por la forma en que las redes sociales están cambiando la manera en que los jóvenes se comunican, prestan atención y piensan sobre sí mismos. Las investigaciones han encontrado de manera consistente que el uso intensivo de las redes sociales está asociado con una peor salud mental y un menor bienestar entre los adolescentes.
Aprender a usar la tecnología con criterio también forma parte de crecer.
Las escuelas no pueden resolver estos desafíos por sí solas, pero sí pueden ayudar a los estudiantes a construir relaciones saludables, comunicarse con respeto, resolver conflictos, reconocer la desinformación y desarrollar hábitos que favorezcan la atención y el aprendizaje tanto dentro como fuera del mundo digital.
California también ha adoptado medidas para reducir las distracciones digitales que interfieren con el aprendizaje y las relaciones sociales. La ley estatal restringe ciertas funciones adictivas de las redes sociales dirigidas a menores de edad, y ahora exige que los distritos escolares adopten políticas para limitar o prohibir el uso de teléfonos inteligentes por parte de los estudiantes durante la jornada escolar.
El aprendizaje socioemocional se centra principalmente en desarrollar habilidades que los estudiantes pueden practicar y fortalecer con el tiempo. Una idea estrechamente relacionada, la educación del carácter, plantea una pregunta un poco distinta: ¿deben las escuelas también ayudar a cultivar virtudes duraderas como la honestidad, el valor, la justicia y la responsabilidad?
Personas razonables pueden discrepar acerca de dónde deben trazarse esos límites. La siguiente lección explora estas preguntas y analiza el papel de la educación del carácter en las escuelas públicas.
Actualizado en agosto de 2026
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