En 2026, estudiantes de la Universidad de Cornell salieron a protestar por la forma en que la universidad respondió a las denuncias de una violación en grupo en una fraternidad. El grupo de trabajo nombrado por la presidencia de la universidad concluyó que los estudiantes llegan a la universidad, una y otra vez, mal preparados para manejar la sexualidad, la comunicación y el consentimiento.
Shafia Zaloom
Shafia Zaloom, experta en educación sexual, ha escrito varias publicaciones para Ed100 a lo largo de los años. Le pregunté qué pueden aprender las comunidades escolares de California de este caso para ayudar a prevenir las agresiones antes de que ocurran.
Shafia: Los adultos, con las mejores intenciones, están dejando pasar oportunidades muy importantes al enseñar sobre la sexualidad. Como educadora en temas de consentimiento sexual, he conversado con muchos estudiantes y con los adultos que los cuidan sobre el caso de Cornell y otros incidentes. Una respuesta sencilla, que saco de muchas conversaciones con varones adolescentes: los estudiantes no entienden lo que realmente significa el “consentimiento” ni su valor en las relaciones.
Y no tienen las habilidades ni la confianza para alzar la voz e intervenir cuando otros están rompiendo las reglas morales más básicas. Necesitan el apoyo de sus padres y maestros para hacerlo bien.
En mi trabajo he visto que ayuda dar una explicación clara y directa que sirva de modelo para hablar de lo que es el consentimiento y de cómo se ve, cómo se oye y cómo se siente. Es fundamental ser concretos. A los estudiantes les sirven los ejemplos de lenguaje y de comportamiento a través de casos o situaciones que se sientan reales.
El consentimiento es un acuerdo entre personas que entienden lo que están acordando. El consentimiento protege a las personas y las mantiene a salvo, tanto física como emocionalmente.
Es importante que haya consentimiento cada vez que cambia el nivel de intimidad. El consentimiento se puede retirar. En cuanto alguien dice “no” o parece dudar o no estar seguro, hay que hacer una pausa en la actividad sexual para preguntar cómo está. Si eso no ocurre, existe el riesgo de que alguien lo viva como algo dañino.
Se trata de enseñar a los jóvenes a cultivar el respeto mutuo, el cuidado, la dignidad y la alegría en relaciones duraderas, ya sean románticas, sexuales o ninguna de las dos. Se trata de la capacidad de amar y ser amado a lo largo de la vida. La meta no es solo tener estudiantes más sanos, sino jóvenes que puedan contribuir a una sociedad más compasiva, reflexiva y amable.
Intervenir puede sentirse como un riesgo social. La educación sexual puede ayudar a que los estudiantes estén preparados para hacer lo correcto en el momento. Las 5 D de la intervención de testigos de la organización Right To Be pueden darles a los estudiantes ejemplos concretos, para que entiendan que intervenir es como la integridad: no es un gran acto heroico, sino hacer lo correcto aunque nadie se entere.
Están pidiendo apoyo. Me alegra que cada vez más personas le den importancia a enseñarles a sus hijos la definición de consentimiento. Es la base de las relaciones: lo sostiene todo, incluidos los fundamentos de la dignidad humana. Pero ciertamente no es el techo. Las relaciones son mucho más que lo que las hace legales.
Los adultos que cuidan a los niños también les están enseñando a preocuparse por los demás, algo fundamental para poner el consentimiento en práctica.
A mis estudiantes les ayuda que hablemos de lo que podría impedirles hacer lo que saben que se espera de ellos y que es lo correcto. Esta exploración puede incluir situaciones hipotéticas, o incidentes de los que usted haya “oído hablar”, leído, presenciado o vivido.
Haga preguntas que inviten a la reflexión y que permitan a los jóvenes ser expertos en su propia experiencia. Evite el “¿por qué?”, porque si empieza así, ya emitió un juicio. Empiece con “¿qué?” y “¿cómo?”.
Enfóquese en las dinámicas de poder social que corresponden a la edad del joven. Por ejemplo, los estudiantes de primaria lidian con juegos de poder en el patio, como quién puede participar en ciertos juegos durante el recreo. Los de secundaria negocian el poder social según quién sabe qué de quién le gusta a quién. Los de preparatoria entienden lo que puede complicarse cuando, por ejemplo, un capitán de equipo mayor y con más experiencia participa en las pruebas de selección de un recluta más joven.
Afirme el cuidado de los demás como un valor. Haga preguntas como: “¿Qué haría difícil preocuparte por alguien en ese momento? ¿Que sea diferente a ti? ¿Que no sea tu amigo? ¿Que sea blanco de acoso escolar?” Considere preguntar: “¿Qué haría falta para que te importara lo suficiente como para actuar y hacer algo para ayudar?” y, por supuesto: “¿Dónde están los que pueden ayudar? ¿Qué podrían hacer? ¿Podrías ir a buscarlos?”
La gran mayoría de las personas está de acuerdo en que cuidar de los demás es un valor universal. Conversar sobre esto les da a los estudiantes la oportunidad de pensar en las decisiones morales. Por ejemplo:
¿Cuándo nos importan los demás? ¿Quiénes nos importan? ¿Nos importan lo suficiente como para sentir empatía y respetar la dignidad de quienes son diferentes a nosotros o con quienes no estamos de acuerdo? ¿Qué papel juega la empatía y cómo la cultivamos para darle prioridad a una decisión moral más difícil?
Apoye la práctica de la autorregulación emocional y guíe a los niños a ponerles nombre a sus sentimientos y a reconocer cómo esos sentimientos pueden llevarlos a actuar. Un buen recurso es RULER, un enfoque de aprendizaje socioemocional (SEL, por sus siglas en inglés) basado en evidencia y desarrollado en el Centro de Inteligencia Emocional de Yale. Otro recurso, el proyecto Making Caring Common de la Escuela de Posgrado en Educación de Harvard, incluye ejemplos útiles para extender la empatía hacia el bien común.
Muchos de mis estudiantes dicen que quieren intervenir cuando presencian un comportamiento dañino, pero no se atreven a actuar. Me dicen que ponerle fin de manera heroica y dramática no es realista en el ambiente social en el que se mueven. Los jóvenes necesitan opciones y entender que la meta es interrumpir lo que está pasando.
La organización sin fines de lucro Right To Be ofrece ejemplos útiles de intervención de testigos que los estudiantes deberían conocer. Sirven para apoyar a alguien que está siendo acosado. Las 5 D de la intervención de testigos son distintos métodos que usted puede usar para apoyar a alguien que está siendo acosado: Distraer, Delegar (pedir ayuda a otra persona), Documentar, Demorar (acercarse a la persona afectada después) y Dirigirse directamente a quien acosa. Deje claro que el acoso no está bien y muéstreles a las personas en su vida que tienen el poder de hacer que su comunidad sea más segura.
A veces los adultos olvidamos que simplemente decir “no” puede parecerles imposible a la mayoría de los jóvenes. No solo le están diciendo que no a la mota, a la conducta arriesgada o al acto dañino; le están diciendo que no a la persona que se los ofrece, o a quien participa y quizás tiene más poder social que ellos.
En esto, la compasión de los adultos ayuda muchísimo. Las habilidades para decir que no ante la presión social son difíciles incluso para los adultos. Los estudiantes necesitan ayuda para desarrollarlas.
La forma en que eso sucede importa. Puede importar muchísimo. Así que repase todas las opciones. Concéntrese en lo que parece factible y no se quede atorado en la idea de que solo hay una manera de interrumpir lo que está pasando.
La valentía no tiene que ser perfecta. Pero para responder con valentía, según Brené Brown, necesitamos recurrir a nuestra capacidad de manejar la vulnerabilidad: tener claros nuestros valores y ser capaces de mostrarnos vulnerables a pesar de la incomodidad, porque eso es el corazón de la empatía y la valentía.
Los jóvenes están todo el día en una especie de “escuela de género y sexualidad”. Sus ideas sobre la sexualidad se forman a partir de las personas que conocen, los medios que ven, los mensajes implícitos y explícitos de nuestra cultura en general, y lo que decimos y lo que callamos en casa y en la escuela.
La educación sexual integral ayuda a retrasar el inicio de la actividad sexual. Si los estudiantes deciden tener relaciones sexuales, es más probable que elijan prácticas sexuales seguras, y se relacionan mejor gracias a sus habilidades de comunicación. Todo esto protege a los jóvenes de experiencias negativas como la ansiedad, la depresión, los pensamientos suicidas y los trastornos alimenticios. También es una de las principales formas de prevenir la violencia sexual.
El caso de Cornell fue una llamada de atención más. Los estudiantes necesitan ayuda para pensar cómo se ve en la práctica una ciudadanía sexual ética. Las escuelas son un gran lugar para recibir esa ayuda.
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